Tratamiento médico con sanguijuelas y gusanos
Durante la primera guerra mundial, el ortopeda y cirujano americano William Baer, descubrió las propiedades sanadoras de las larvas blancas. En esos momentos trabajaba de médico militar en Lazarett. Un día, dos soldados que sufrían graves heridas en la pierna necesitaban atención médica. Habían estado siete días sin alimentos ni agua tendidos en el campo de batalla. Sin embargo, y sorprendentemente, no tenían ni fiebre, ni septicemia (afección en la sangre por microorganismos o toxinas). Cuando Baer liberó a los pacientes de sus ropas, se encontró con una escena repugnante: Toda la herida estaba cubierta por miles de gusanos. El médico limpió la herida. Ésta estaba totalmente limpia y los huesos heridos y el tejido se encontraban en un color rosáceo. Después de unas pocas semanas los soldados estaban totalmente sanos. Fue sorprendente ya que, por aquel entonces, el 80% de los casos de heridos de ese tipo acababan en muerte.
Más tarde Baer recordó a los soldados heridos. El trabajaba entonces como cirujano en el hospital para niños en Baltimore. Trataba a pequeños infectados con tuberculosis, cuyas heridas llevaban a infecciones de médula, con larvas de mosca. Los gusanos que aplicaba limpiaban y desinfectaban las heridas y sanaban las infecciones en un período de 6 semanas. Gracias al tratamiento, Baer pudo reducir considerablemente la tasa de mortalidad de niños gravemente enfermos. Pero por otro lado aparecieron niños con tétanos. Baer supuso que los gusanos eran los portadores del bacilo del tétanos. Por eso desarrolló una técnica para esterilizar a los gusanos en las aplicaciones clínicas. Pero como los gusanos también pueden transportar los agentes patógenos en el intestino, el cirujano llegó a la idea de liberar las larvas de gérmenes con alcohol y cloruro de mercurio. Y así se convirtió William Baer en el creador de la terapia con gusanos moderna.
El Dr. Fleischmann es el director médico de cirugía reparadora en el hospital de Bietigheim. Él es el mayor experto de terapia con larvas en Alemania.
Cómo actuan gusanos y bacteriofagos en equipo? Estas preguntas las responde Wim Fleischmann.
Ronald Sherman es el padre de la nueva terapia con larvas. En 1995 la redescubrió y la estableció. Sus estudios despiertan el interes de médicos de todo el mundo.
Pacientes en tratamiento interno
El número de los internos se eleva continuamente debido a heridas no curadas. Los principales factores de riesgo para una herida abierta (Ulcus cruris) son la Diabetes Mellitus, problemas de circulación e infecciones sanguineas. Aproximadamente el 15 por ciento de todos los que padecen Diabetes mellitus sufren de pierna abierta. No se trata sólo de un problema estético sino que el principal problema de los pacientes, consiste en el dolor de la herida y el riesgo de infección de la superficie destruida de la piel. No es raro que después de una larga odisea con diferentes tratamientos de la herida todo termine en amputación.
Para que el paciente tenga una oportunidad para salvarse hay diferentes estrategias. A un lado está el tratamiento de la enfermedad en general. Como por ejemplo, la apertura de una piel cerrada. Para esto existen diferentes métodos.
Del otro lado está el tratamiento de la herida local. Aquí se han desarrollado diferentes medios para curar la herida en diferentes fases. La primera fase es la antisepsis, lo que significa que la herida debería estar libre de infecciones. La piel muerta tendrá que ser eliminada quirúrgicamente. La desinfección y la apertura de la cavidad purulenta vienen solas.
La sanación de una herida se divide tradicionalmente en tres fases:
. La fase inflamatoria
. La fase de granulación
. La última fase es la del desarrollo del epitelio, cuando se cierra la herida
En los últimos años, se ha aplicado un proceso en la primera fase que es conocido para la humanidad desde tiempo atrás. Se trata de la aplicación de larvas de mosca en la herida. Allá en el año 1829, en la campaña en Egipto de Napoleón, su médico, Barón Larrey, observó una mejora de las heridas de guerra cuando éstas estaban cubiertas con gusanos.
Este descubrimiento quedó largo tiempo en el olvido antes de que se establecies en los hospitales americanos. Hoy, las larvas de las moscas pertenecen ya al programa estándar de una terapia de heridas en fase de inflamación.
Biobag con larvas frescas
Las todavía pequeñas larvas de la mosca Lucilia Sericata se colocan sobre la herida en pequeñas bolsitas de té y permanecen allí durante 4 ó 5 días. Los gusanos aportan tres efectos positivos a la sanación de la herida. Uno es que hacen desaparecer la piel muerta. Aquí es la secreción de las pequeñas larvas decisiva. Otro efecto positivo de esta segregación es su propiedad antimicrobios que impide la propagación de bacterias. Finalmente, la hormona de crecimiento humana también está presente así que para cerrar la herida es una buena ayuda.
Fuente: Gefäßreport 1/2005
www.deutsche-gefaessliga.de